El domingo 3 de febrero de 2013, tuvo lugar un apagón durante el Super Bowl en Nueva Orleans con una duración de 34 minutos. Se trata de un partido de fútbol americano, para decidir el campeón de la Liga Nacional de Fútbol (NFL). Vamos, para los fanáticos un partido interesante.
Imagináte, el estadio está lleno de gente, y de repente, se apagan las luces. Todo se vuelve oscuro y nadie sabe cuánto durará, cómo se resolverá, si el partido continuará, si después del esfuerzo realizado para poder estar ahí al final no va a servir para nada…
La depresión y los trastornos emocionales se sienten un poco así: es como ese apagón pero dentro de tí mismo/a. Aunque el mundo sigue su curso, te sientes desconectado/a de lo que sucede a tu alrededor. Para quien no lo vive, 34 minutos pueden parecer poco, pero para quien está atrapado en ese «apagón» emocional, cada minuto se siente como una eternidad.
A veces la oscuridad parece infinita, pero no tienes que ver todo claro ahora; basta con dar un pequeño paso, aunque no veas el final. El camino se va haciendo visible cuando te permites avanzar, aunque sea a oscuras.

El domingo 3 de febrero de 2013, tuvo lugar un apagón durante el Super Bowl en Nueva Orleans con una duración de 34 minutos. Se trata de un partido de fútbol americano, para decidir el campeón de la Liga Nacional de Fútbol (NFL). Vamos, para los fanáticos un partido interesante.
Imagináte, el estadio está lleno de gente, y de repente, se apagan las luces. Todo se vuelve oscuro y nadie sabe cuánto durará, cómo se resolverá, si el partido continuará, si después del esfuerzo realizado para poder estar ahí al final no va a servir para nada…
La depresión y los trastornos emocionales se sienten un poco así: es como ese apagón pero dentro de tí mismo/a. Aunque el mundo sigue su curso, te sientes desconectado/a de lo que sucede a tu alrededor. Para quien no lo vive, 34 minutos pueden parecer poco, pero para quien está atrapado en ese «apagón» emocional, cada minuto se siente como una eternidad.
A veces la oscuridad parece infinita, pero no tienes que ver todo claro ahora; basta con dar un pequeño paso, aunque no veas el final. El camino se va haciendo visible cuando te permites avanzar, aunque sea a oscuras.






