Vivir siempre con miedo a perder a los demás te hace perderte a ti mismo.

Juntos podemos encontrarnos

¿Has oído hablar de la Torre de Pisa? Sí, esa torre de Italia que es famosa por estar inclinada. Pues bien, lo que quizás no sepas es que esa inclinación no fue algo planeado. En realidad, la torre empezó a inclinarse poco después de comenzar a construirse, debido a un error en el terreno sobre el que fue construida. Y, desde entonces, ha sido una constante preocupación: durante siglos, se han hecho reparaciones y refuerzos para evitar que se caiga. 

Ahora, piensa en la torre. Cada vez que alguien la mira, es fácil ver su fragilidad, como si dependiera de esos refuerzos para mantenerse en pie. Y aunque es un lugar turístico icónico, es más como una estructura que necesita constantemente apoyo para seguir existiendo.

La dependencia emocional es un poco así:  esa torre, eres tú, y cada vez que te enfrentas a un reto, sientes que necesitas a alguien a tu lado para poder seguir adelante. Es como si tu bienestar, tu confianza, tu sentido de ser, dependieran de la validación, el cariño o la aprobación de los demás. Sin ese apoyo, parece que te costaría mucho estar de pie, o incluso seguir adelante.

La sensación de que tu estabilidad emocional depende de los demás es algo que puede ser agobiante, porque es como vivir con el temor de que si alguien se va o te rechaza, todo se vendría abajo. Como la torre, que siempre está en riesgo de caerse, como si todo tu mundo dependiera de ese “refuerzo externo”.

Pero,como la Torre de Pisa, esa necesidad de apoyo constante no define quién eres. En su caso, los expertos han encontrado maneras de reforzarla desde dentro, asegurando que se mantenga estable sin tantas intervenciones externas. Y, aunque cada caso es único, la idea de sentirte más fuerte por dentro, de empezar a confiar en ti mismo/a y no depender de los demás para sentirte valioso/a, no es tan descabellada.

No es fácil, claro. Y no se trata de cambiar de la noche a la mañana. Pero pensar en la Torre de Pisa, esa construcción frágil pero histórica, puede ser un recordatorio de que, aunque a veces necesitemos apoyo, también tenemos la capacidad de encontrar estabilidad dentro de nosotros mismos.

¿Cómo sé si lo que me pasa es dependencia emocional?

Es esa sensación de necesitar que los demás te cuiden, te den su apoyo y cariño constantemente para sentirte bien contigo mismo. La dependencia emocional puede hacer que te sientas muy vulnerable, como si tu bienestar dependiera completamente de lo que los demás piensen o hagan por ti.

La dependencia emocional puede vivirse así:

No te sientes seguro/a tomando decisiones por ti mismo/a. Como si siempre necesitaras que alguien te diga qué hacer, qué elegir, o qué es lo mejor para ti. 

Sientes que necesitas a otras personas para sentirte bien. Puede ser que, si las personas cercanas a ti no están disponibles o no te dan el apoyo que necesitas, te sientes perdido/a o con miedo. 

Te cuesta expresar lo que piensas o sientes si eso implica que otra persona pueda alejarse. Prefieres callar y ceder, aunque por dentro no estés de acuerdo, por miedo a perder su apoyo o incluso la relación. 

Tienes miedo de estar solo/a. La soledad asusta, a veces tanto que te lleva a quedarte en relaciones que ya no te hacen bien. Cuando no tienes cerca a alguien que te apoye o te dé cariño, sientes que te falta algo muy importante.

Quizás has aguantado cosas que no te gustan, simplemente para no perder a alguien importante. Esto puede ser emocionalmente agotador y, en el fondo, te hace sentir que no tienes el control de tu propia vida.

Cuando una relación importante se termina, sea de pareja, de amistad o incluso con un miembro de la familia, puede ser que sientas un vacío tan grande que intentas rellenarlo buscando rápidamente a alguien nuevo. Este miedo a la soledad o al abandono es muy intenso.

Vives con el miedo constante de que te abandonen o te rechacen
A veces, la idea de ser dejado/a de lado o de no recibir suficiente atención o afecto te puede paralizar. Este miedo es tan grande que puede hacerte hacer cosas para evitarlo, incluso si eso no es saludable para ti.

La dependencia emocional no es algo que elijas conscientemente. Muchas veces, tiene que ver con experiencias pasadas, como crecer en un ambiente en el que te sentías inseguro/a o en el que no aprendiste a confiar en tus propias habilidades, o haber vivido situaciones donde sentías que el amor o el cuidado de los demás dependían de tu comportamiento, y que solo siendo ‘perfecto/a’ o agradando a los demás, podrías recibir afecto o seguridad. 

¿Cómo sé si lo que me pasa es dependencia emocional?

 

 

 

 

Es esa sensación de necesitar que los demás te cuiden, te den su apoyo y cariño constantemente para sentirte bien contigo mismo. La dependencia emocional puede hacer que te sientas muy vulnerable, como si tu bienestar dependiera completamente de lo que los demás piensen o hagan por ti.

La dependencia emocional puede vivirse así:

No te sientes seguro/a tomando decisiones por ti mismo/a. Como si siempre necesitaras que alguien te diga qué hacer, qué elegir, o qué es lo mejor para ti. 

Sientes que necesitas a otras personas para sentirte bien. Puede ser que, si las personas cercanas a ti no están disponibles o no te dan el apoyo que necesitas, te sientes perdido/a o con miedo. 

Te cuesta expresar lo que piensas o sientes si eso implica que otra persona pueda alejarse. Prefieres callar y ceder, aunque por dentro no estés de acuerdo, por miedo a perder su apoyo o incluso la relación. 

Tienes miedo de estar solo/a. La soledad asusta, a veces tanto que te lleva a quedarte en relaciones que ya no te hacen bien. Cuando no tienes cerca a alguien que te apoye o te dé cariño, sientes que te falta algo muy importante.

Quizás has aguantado cosas que no te gustan, simplemente para no perder a alguien importante. Esto puede ser emocionalmente agotador y, en el fondo, te hace sentir que no tienes el control de tu propia vida.

Cuando una relación importante se termina, sea de pareja, de amistad o incluso con un miembro de la familia, puede ser que sientas un vacío tan grande que intentas rellenarlo buscando rápidamente a alguien nuevo. Este miedo a la soledad o al abandono es muy intenso.

Vives con el miedo constante de que te abandonen o te rechacen. A veces, la idea de ser dejado/a de lado o de no recibir suficiente atención o afecto te puede paralizar. Este miedo es tan grande que puede hacerte hacer cosas para evitarlo, incluso si eso no es saludable para ti.

La dependencia emocional no es algo que elijas conscientemente. Muchas veces, tiene que ver con experiencias pasadas, como crecer en un ambiente en el que te sentías inseguro/a o en el que no aprendiste a confiar en tus propias habilidades, o haber vivido situaciones donde sentías que el amor o el cuidado de los demás dependían de tu comportamiento, y que solo siendo ‘perfecto/a’ o agradando a los demás, podrías recibir afecto o seguridad. 

Hola, soy Lara Amigo

Soy Psicóloga General Sanitaria, y te doy la bievenida a Balarance Psicología, mi proyecto personal.

Aunque pueda sonar un poco raro, la verdad es que creé este proyecto para mí misma tanto como para ti. Nadie quiere sentirse vulnerable, ni admitir que algo no está bien, porque creemos que eso sería un fracaso. 

Yo sentía una incomodidad constante, trabajos que no me llenaban, rutinas que no me hacían sentir plena… y me daba miedo reconocer que no estaba bien por enfrentarme a ese supuesto fracaso que resonaba en mi cabeza una y otra vez cada vez que me planteaba salir de ahí. 

¿Qué me hizo dar el paso hacía un lugar donde no tuviera que fingir ni adaptarme a algo que no era para mí?

Las personas a las que he tenido la oportunidad de acompañar en su proceso. Cada paciente, cada caso, cada historia, cada vida. Comprendí que no hace falta tener todo resuelto, y tampoco hace falta que todo esté “perfecto” para buscar el cambio que necesitamos.

La dependencia emocional suele estar vinculada con la sensación de no ser suficiente por uno mismo, de sentir que el amor o la aprobación de otra persona es la única forma de sentirse valioso.  Hay algo profundamente gratificante en acompañar a alguien en el proceso de reconocer que su valor no depende de los demás, sino de su conexión consigo mismo/a. 

Creo que todos merecemos vivir relaciones saludables, basadas en el respeto mutuo y en el amor propio, y esto es lo que me motiva a trabajar con la dependencia emocional. 

Lo que más he observado en estos casos es el agotamiento que supone la presión de tener que «mantener» a alguien cerca, o la inseguridad constante sobre el amor o la aceptación.  Las personas se sentían en un ciclo en el que el miedo al rechazo, a la soledad o a la falta de afecto les llevaba a priorizar constantemente las necesidades de los demás por encima de las propias. Pero también he observado la liberación que supone establecer límites más saludables y fortalecer la autonomía emocional, la satisfacción profunda en personas que descubrían la fuerza interna que no sabían que tenían. 

 

Soy una persona risueña, extrovertida, empática, amigable (tanto que lo llevo en el apellido), apasionada del deporte y de la música (mi estado de ánimo lo notaba mucho cuando se me olvidaban los cascos antes de subir al autobús) y trato de ser constante por lo que despierta mi interés.

Como psicóloga creo que la empatía es clave. Para mí, lo primero es que la persona se sienta escuchada, que note que estoy ahí, que no está sola en lo que está viviendo. Me gusta que las personas sientan que pueden expresarse libremente, sin sentirse juzgadas. Trato de ser cercana, sin perder de vista lo importante que es mantener un espacio profesional y respetuoso. Y sobre todo, me interesa entender lo que cada persona necesita para que su bienestar mejore.

¿POR QUÉ LA PRIMERA TOMA DE CONTACTO ES GRATUITA? 

1. Te permite conocerme sin compromiso.

2. A ti te ayuda a tomar una decisión informada, pero a mi también.

La terapia es un proceso personal, y es importante que sientas confianza en tu terapeuta. Ofrecer la primera sesión gratuita te da la oportunidad de decidir si empleo el enfoque adecuado para ti, si congeniamos… sin presión añadida. Además, a mi me da la oportunidad de hacerme una idea de tus necesidades y decidir sabiendo si como profesional puedo abordarlo.

Preguntas que puedes hacerte

Aunque hayas estado atrapado en ese patrón por un tiempo, se puede cambiar. Se trata de trabajar en tu confianza, aprender a poner límites y a quererte a ti mismo de una forma más equilibrada. No es algo que pase de la noche a la mañana, pero con el tiempo y el esfuerzo, puedes empezar a sentirte más libre emocionalmente y a tener relaciones más saludables y satisfactorias.

La duración varía según cada persona y lo que estemos trabajando, pero no voy a estirar ningún proceso innecesariamente. Mi objetivo es que te sientas mejor lo antes posible, y que podamos terminar el tratamiento con confianza. Lo que realmente importa es que avances a tu propio ritmo. 

Es probable que te estés sacrificando por los demás porque, en algún momento, aprendiste que dar mucho de ti era la forma de sentirte querido o aceptado. Muchas veces, esto viene de la creencia de que no somos lo suficientemente valiosos por nosotros mismos, y que lo que valemos depende de lo que hagamos por los demás.

Las sesiones tienen una duración de 60 minutos.

La realidad es que la terapia es un servicio caro, dado que requiere especialización, formación y dedicación. Siendo honesta contigo, no todos pueden permitírselo, y eso es una realidad difícil. Dicho esto, si decides que es el momento de invertir en ti mismo, mi compromiso es trabajar de forma eficiente para que puedas ver avances reales en el menor tiempo posible. 

No necesariamente tienes que dejar a tu pareja, pero sí es importante trabajar en ti mismo. La dependencia emocional puede hacer que pongas más de lo que debes en esa relación, y eso puede generar desequilibrios. No se trata de renunciar a tu pareja, sino de fortalecer tu independencia emocional, aprender a cuidar de ti mismo y establecer límites saludables.

CONTACTO

Escribe sin compromiso

Busca un hueco y hablamos, vía email, whatsapp, teléfono… O si prefieres rellena el formulario y contactaré lo antes posible contigo. Lo que sea más cómodo para ti. 

Horario de atención

9:00- 21:00 horas. 

Teléfono y mail de contacto

+34649829970

lamigos.psicologia@gmail.com

Información protección de datos Tu nombre y apellidos.

  • Finalidades: Responder a sus solicitudes y remitirle información comercial de nuestros productos y servicios, incluso por correo electrónico.
  • Legitimación: Consentimiento del interesado.
  • Destinatarios: No están previstas cesiones de datos.
  • Derechos: Puede retirar su consentimiento en cualquier momento, así como acceder, rectificar, suprimir sus datos y demás derechos en tudirecciondecorreo.
  • Información adicional: Puede ampliar la información en el enlace de Avisos Legales.
Balarance
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.