¿EVITAS LAS RELACIONES SEXUALES AUNQUE DESARÍAS QUE FUERA DIFERENTE?

LOGREMOS QUE SEA DIFERENTE

¿EVITAS LAS RELACIONES SEXUALES AUNQUE DESARÍAS QUE FUERA DIFERENTE?

LOGREMOS QUE SEA DIFERENTE

¿Alguna vez has intentado sintonizar una emisora de radio, con esas expectativas de escuchar algo que te guste, y todo lo que recibes es un ruido molesto, o fragmentos de canciones que saltan de un canal a otro y que no tienen sentido?

Qué sensación más frustrante. Tratas de ajustar la perilla un poco, una y otra vez, pero nada. A veces terminas simplemente poniendo un CD que ya te sabes de memoria, algo que sabes que va a sonar bien, que no te va a dar problemas, aunque ya lo hayas escuchado mil veces.

Ahora, imagina que esa radio es tu vida sexual. Al principio, todo va bien. El deseo fluye, las cosas se sienten naturales, pero a veces, sin saber muy bien cuándo, empiezas a sentir que algo no cuadra. Quizás una persona siente que su cuerpo no responde como antes, que ya no tiene ganas, o se siente presionado/a porque no sabe cómo satisfacer las expectativas de su pareja. O esa pareja que, con el tiempo, empieza a notar que la intimidad ya no tiene la misma chispa, que el deseo ha disminuido… de repente, no solo hay falta de deseo, sino que aparece la frustración, la inseguridad, y tal vez hasta la vergüenza. La frustración es real, como cuando sigues girando la perilla de la radio, y en lugar de seguir buscando esa «frecuencia» que ya parece que no funciona, algunas personas prefieren poner el CD conocido: evitar el sexo. Es más fácil, porque te ahorras la frustración, pero evitarlo no lo resuelve. De la misma forma que escuchar siempre el mismo CD te deja con las ganas de explorar algo nuevo, evadir la intimidad solo refuerza la desconexión.

No siempre es fácil, pero hablar de lo que nos pasa, ser honestos sobre lo que necesitamos y darle espacio a nuevas formas de disfrutar de la sexualidad puede cambiar todo.

¿CÓMO SE SI TENGO ALGUNA DIFICULTAD SEXUAL?

La vida sexual puede ser afectada por muchas razones, y no hay nada de malo en buscar ayuda para abordarlo. Estas son algunas dificultades:

A veces te preocupas tanto por «hacerlo bien» que no puedes disfrutar del momento. Esto puede incluir pensar cosas como: «¿Y si no logro excitarme?», «¿Y si no hago feliz a mi pareja?», o «¿Y si algo sale mal?».

En otras ocasiones esperamos que el sexo siempre sea como en las películas, perfecto, intenso y lleno de pasión, o creer que hay una «forma correcta» de hacerlo. Estas expectativas pueden hacerte sentir insatisfecho/a e inseguro/a, especialmente si comparas tu vida sexual con lo que ves en redes sociales, pornografía o lo que dicen los demás.

El estrés diario (trabajo, dinero, etc.) puede hacer que el sexo pase a un segundo plano o se sienta como una tarea más.  Esto puede reducir el deseo, dificultar la excitación o hacer que el sexo se sienta mecánico en lugar de placentero.

Puedes sentir temor de que tu pareja no te desee, no disfrute contigo o no esté satisfecha, lo que puede hacer que evites iniciar el sexo o expresar lo que quieres. Esto puede conducir a conflictos, frustración o a una vida sexual menos satisfactoria.

Te sientes incómodo/a con tu cuerpo durante el sexo, no te ves atractivo/a  o crees  que tu cuerpo no «cumple» con ciertos estándares. Esta preocupación puede hacer que te inhibas, que evites ciertas posiciones o incluso el sexo por completo.

Con el tiempo, las parejas pueden caer en una rutina donde el sexo se vuelve predecible o monótono. Esto puede disminuir el deseo o hacer que el sexo pierda emoción y conexión emocional.

DIFICULTADES SEXUALES MASCULINAS

Pérdida o falta de ganas de tener sexo : sientes que no tienes interés en el sexo, que casi nunca piensas en él o no te atrae la idea de tener intimidad. Esto no significa que algo esté mal contigo como persona, pero podría indicar que hay factores emocionales, físicos o de estrés influyendo. 

Dificultad para conseguir o mantener una erección (disfunción eréctil): notas que es difícil lograr una erección o mantenerla durante el sexo. No significa que «ya no sirves» o que algo está irremediablemente mal contigo. Es algo más común de lo que piensas y puede deberse al estrés, al cansancio, a preocupaciones, a la salud física o a medicamentos. Lo importante es que no te castigues por ello. 

Eyaculación demasiado rápida (precoz):  Sientes que llegas al orgasmo más rápido de lo que quisieras, incluso antes de empezar bien la relación sexual o justo después de comenzar, y esto te causa frustración o afecta tu confianza. Esto no significa que no puedas mejorar. 

Eyaculación muy lenta o que no sucede (retardada): te cuesta mucho llegar al orgasmo o sientes que nunca llegas, incluso cuando todo parece estar bien, también es algo que puede generar estrés tanto para ti como para tu pareja.

Dolor durante el sexo: sientes dolor en la zona genital o pélvica durante o después del sexo. Puede haber una causa física, como una infección o problema muscular, pero también puede estar relacionado con ansiedad o tensión emocional.

DIFICULTADES SEXUALES FEMENINAS

Poca o ninguna gana de tener sexo: sientes que no tienes ganas de tener sexo, que casi nunca piensas en ello o que no disfrutas como antes de la intimidad. Esto puede incluir cosas como no sentirte excitada durante los encuentros sexuales o no disfrutar de las caricias y estímulos que antes te gustaban. 

Dolor durante el sexo: si tienes dolor al intentar tener sexo con penetración, o incluso antes, como al usar tampones o durante un examen ginecológico, o la sensación de que tu cuerpo «se cierra» o no permite la penetración. Este dolor, no tienes que soportarlo, hay formas de encontrar alivio. 

Dificultad para llegar al orgasmo: sientes que, por más que lo intentes, no logras llegar al orgasmo o te cuesta mucho, incluso cuando estás excitada o disfrutando del momento. 

Menor lubricación o respuesta física al sexo: notas que tu cuerpo no responde como antes, como por ejemplo no producir suficiente lubricación o no sentirte físicamente excitada. No es algo «malo» de ti, aunque sí puede ser incómodo o frustrante.

DIFICULTADES SEXUALES MASCULINAS

Pérdida o falta de ganas de tener sexo : sientes que no tienes interés en el sexo, que casi nunca piensas en él o no te atrae la idea de tener intimidad. Esto no significa que algo esté mal contigo como persona, pero podría indicar que hay factores emocionales, físicos o de estrés influyendo. 

Dificultad para conseguir o mantener una erección (disfunción eréctil): notas que es difícil lograr una erección o mantenerla durante el sexo. No significa que «ya no sirves» o que algo está irremediablemente mal contigo. Es algo más común de lo que piensas y puede deberse al estrés, al cansancio, a preocupaciones, a la salud física o a medicamentos. Lo importante es que no te castigues por ello. 

Eyaculación demasiado rápida (precoz):  Sientes que llegas al orgasmo más rápido de lo que quisieras, incluso antes de empezar bien la relación sexual o justo después de comenzar, y esto te causa frustración o afecta tu confianza. Esto no significa que no puedas mejorar. 

Eyaculación muy lenta o que no sucede (retardada): te cuesta mucho llegar al orgasmo o sientes que nunca llegas, incluso cuando todo parece estar bien, también es algo que puede generar estrés tanto para ti como para tu pareja.

Dolor durante el sexo: sientes dolor en la zona genital o pélvica durante o después del sexo. Puede haber una causa física, como una infección o problema muscular, pero también puede estar relacionado con ansiedad o tensión emocional.

DIFICULTADES SEXUALES FEMENINAS

Poca o ninguna gana de tener sexo: sientes que no tienes ganas de tener sexo, que casi nunca piensas en ello o que no disfrutas como antes de la intimidad. Esto puede incluir cosas como no sentirte excitada durante los encuentros sexuales o no disfrutar de las caricias y estímulos que antes te gustaban. 

Dolor durante el sexo: si tienes dolor al intentar tener sexo con penetración, o incluso antes, como al usar tampones o durante un examen ginecológico, o la sensación de que tu cuerpo «se cierra» o no permite la penetración. Este dolor, no tienes que soportarlo, hay formas de encontrar alivio. 

Dificultad para llegar al orgasmo: sientes que, por más que lo intentes, no logras llegar al orgasmo o te cuesta mucho, incluso cuando estás excitada o disfrutando del momento. 

Menor lubricación o respuesta física al sexo: notas que tu cuerpo no responde como antes, como por ejemplo no producir suficiente lubricación o no sentirte físicamente excitada. No es algo «malo» de ti, aunque sí puede ser incómodo o frustrante.

Hola, soy Lara Amigo

Soy Psicóloga General Sanitaria, y te doy la bievenida a Balarance Psicología, mi proyecto personal.

Aunque pueda sonar un poco raro, la verdad es que creé este proyecto para mí misma tanto como para ti. Nadie quiere sentirse vulnerable, ni admitir que algo no está bien, porque creemos que eso sería un fracaso. 

Yo sentía una incomodidad constante, trabajos que no me llenaban, rutinas que no me hacían sentir plena… y me daba miedo reconocer que no estaba bien por enfrentarme a ese supuesto fracaso que resonaba en mi cabeza una y otra vez cada vez que me planteaba salir de ahí. 

¿Qué me hizo dar el paso hacía un lugar donde no tuviera que fingir ni adaptarme a algo que no era para mí?

Las personas a las que he tenido la oportunidad de acompañar en su proceso. Cada paciente, cada caso, cada historia, cada vida. Comprendí que no hace falta tener todo resuelto, y tampoco hace falta que todo esté “perfecto” para buscar el cambio que necesitamos.

La sexualidad es una parte integral de la vida humana y está influenciada por factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y emocionales. Es un concepto muy amplio y muy complejo, pero lo que verdaderamente tiene que ser, es un espacio seguro

He acompañado a muchas personas que experimentaban ansiedad o desconexión durante la intimidad, otras que sentían que su deseo había desaparecido o que algo no estaba funcionando como debería. También he visto cómo el silencio o el miedo al rechazo te llevan a evitar las relaciones sexuales, o incluso comenzar a evitar cualquier tipo de intimidad o contacto físico por la posibilidad de que esto derive en una relación sexual.

Sin olvidarnos de que lo que la sociedad nos vende (esas expectativas tan rígidas sobre lo que «debería» ser el sexo) agrega una carga extra. La idea de tener que cumplir con un estándar de deseo, rendimiento o incluso de cómo «deberíamos» sentirnos o lucir en la intimidad, en muchas ocasiones genera una enorme frustración, lo que lleva a que las personas se juzguen más como “máquinas” que como seres humanos.

Mi motivación por trabajar en estos casos, es que la sexualidad, influye en cómo nos relacionamos con los demás, cómo nos entendemos a nosotros mismos y cómo vivimos nuestra vida en pareja o de forma individual. Y es muy satisfactorio ver cómo algo que se había convertido en un espacio peligroso, vuelve a ser seguro, y cómo se puede recuperar la confianza y la conexión, tanto con uno mismo como con la pareja

Soy una persona risueña, extrovertida, empática, amigable (tanto que lo llevo en el apellido), apasionada del deporte y de la música (mi estado de ánimo lo notaba mucho cuando se me olvidaban los cascos antes de subir al autobús) y trato de ser constante por lo que despierta mi interés.

Como psicóloga creo que la empatía es clave. Para mí, lo primero es que la persona se sienta escuchada, que note que estoy ahí, que no está sola en lo que está viviendo. Me gusta que las personas sientan que pueden expresarse libremente, sin sentirse juzgadas. Trato de ser cercana, sin perder de vista lo importante que es mantener un espacio profesional y respetuoso. Y sobre todo, me interesa entender lo que cada persona necesita para que su bienestar mejore.

¿POR QUÉ LA PRIMERA TOMA DE CONTACTO ES GRATUITA? 

1. Te permite conocerme sin compromiso.

2. A ti te ayuda a tomar una decisión informada, pero a mi también.

La terapia es un proceso personal, y es importante que sientas confianza en tu terapeuta. Ofrecer la primera sesión gratuita te da la oportunidad de decidir si empleo el enfoque adecuado para ti, si congeniamos… sin presión añadida. Además, a mi me da la oportunidad de hacerme una idea de tus necesidades y decidir sabiendo si como profesional puedo abordarlo.

Preguntas que puedes hacerte

Todos tenemos momentos en los que las cosas no salen como esperábamos, pero saber si necesitas ayuda depende de cómo te hace sentir eso a ti. Si tus preocupaciones afectan tu bienestar, tu relación o tu autoestima, quizás es un buen momento para explorar qué está pasando. La sexualidad es algo personal y es única para cada persona, por lo que lo importante es ver si te sientes incómodo/a o insatisfecho/a con la misma. 

La duración varía según cada persona y lo que estemos trabajando, pero no voy a estirar ningún proceso innecesariamente. Mi objetivo es que te sientas mejor lo antes posible, y que podamos terminar el tratamiento con confianza. Lo que realmente importa es que avances a tu propio ritmo. 

No necesitas esperar a estar en pareja para empezar a hacer cambios positivos en tu vida sexual. Muchas veces las dificultades sexuales están más relacionadas con la relación con nosotros mismos, nuestras emociones, creencias o expectativas que con una pareja. Lo importante es que tomes el paso de cuidar y mejorar tu sexualidad, independientemente de tu situación actual.

 

Las sesiones tienen una duración de 60 minutos.

La realidad es que la terapia es un servicio caro, dado que requiere especialización, formación y dedicación. Siendo honesta contigo, no todos pueden permitírselo, y eso es una realidad difícil. Dicho esto, si decides que es el momento de invertir en ti mismo, mi compromiso es trabajar de forma eficiente para que puedas ver avances reales en el menor tiempo posible. 

Es comprensible que sientas vergüenza al hablar de tu sexualidad, dado que está rodeada de tabúes, creencias sociales y hasta expectativas propias que a veces nos hacen sentir inseguros o avergonzados. Por estas razones, es lógico que te resulte difícil abrirte.  No hay nada de malo en tener dificultades o preguntas sobre este tema, pero hablar de ello es una forma de cuidarte a ti mismo/a y de poner en duda ciertas creencias que tal vez no son ciertas.

CONTACTO

Escribe sin compromiso

Busca un hueco y hablamos, vía email, whatsapp, teléfono… O si prefieres rellena el formulario y contactaré lo antes posible contigo. Lo que sea más cómodo para ti. 

Horario de atención

9:00- 21:00 horas. 

Teléfono y mail de contacto

+34649829970

lamigos.psicologia@gmail.com

Información protección de datos Tu nombre y apellidos.

  • Finalidades: Responder a sus solicitudes y remitirle información comercial de nuestros productos y servicios, incluso por correo electrónico.
  • Legitimación: Consentimiento del interesado.
  • Destinatarios: No están previstas cesiones de datos.
  • Derechos: Puede retirar su consentimiento en cualquier momento, así como acceder, rectificar, suprimir sus datos y demás derechos en tudirecciondecorreo.
  • Información adicional: Puede ampliar la información en el enlace de Avisos Legales.
Balarance
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.